El virus del zika, descubierto en 1974, se propaga principalmente a través de mosquitos infectados y puede causar síntomas leves o ser asintomático en muchas personas. Las mujeres embarazadas corren el riesgo de transmitir el virus a sus fetos, lo que puede provocar defectos congénitos. No existe un tratamiento específico, pero se recomiendan medidas para aliviar los síntomas y evitar la deshidratación.