El documento examina la formación de las Cortes de Cádiz entre 1808 y 1810 como respuesta a la ocupación napoleónica y la crisis del antiguo régimen, destacando el surgimiento de una nueva legitimidad y conciencia nacional. Las Cortes, aunque enfrentaron problemas en su organización, fueron responsables de redactar la Constitución de Cádiz, que buscaba modernizar España y consolidar un régimen constitucional. Sin embargo, con el regreso de Fernando VII en 1814, se derogaron los avances liberales, dando paso a una restauración absolutista, a pesar de que la constitución sirvió de referencia para futuras constituciones en Hispanoamérica.