La primera carta a los corintios fue escrita por San Pablo para abordar problemas en la iglesia de Corinto, como divisiones entre miembros que preferían a Pablo o Pedro. La carta explica doctrinas como el matrimonio y el divorcio, y aborda asuntos como comer carne sacrificada a ídolos. San Pablo buscó restaurar la unidad en la iglesia y enseñar sobre la fe correcta.