Las comunidades afectadas por la minería en Ecuador defienden el agua como un derecho humano fundamental y se oponen a la explotación minera que amenaza sus ecosistemas. Se denuncian violaciones de derechos humanos y persecuciones a líderes comunitarios, lo que desacredita el diálogo propuesto por el gobierno. La Confederación Kichwa del Ecuador exige el retiro de fuerzas policiales y la libertad de un líder comunal detenido, advirtiendo de la posibilidad de impugnar procesos legislativos si no se corrigen tales abusos.