La Escuela de Lenguas Bíblicas, Clásicas y Orientales de la
Facultad de Teología de Valencia. Sección egipcio
Les invita a la
C O N F E R E N C I A
Los alimentos y su preparación en el Egipto Faraónico
Dra. María José López Grande
Profesora de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
Miembro del proyecto Djehuty
23 de octubre de 2014 a las 18 hs.
UCV- Sede San Juan y San Vicente (Salón de actos)
C/ Jorge Juan nº 18 - 46004 Valencia
La población que habitaba el valle egipcio del Nilo en la antigüedad contaba para su alimentación con los recursos
ofrecidos por el ecosistema del río. La vida se desarrollaba fundamentalmente en torno a la benefactora corriente de
agua que con sus periódicas crecidas ofrecía unas inigualables posibilidades de subsistencia. Las orillas del río, su delta
y otras zonas irrigadas de forma natural como la depresión del Fayum en el desierto occidental, procuraban unas tierras
fertilísimas, enriquecidas anualmente por los aportes de limo que llegaban con cada nueva inundación.
La llegada anual de la inundación, entre junio y
septiembre, incidía en la vegetación de las orillas del río y
condicionaba el desarrollo de la agricultura. Irrigaba y
fertilizaba espacios limitados en un territorio árido casi
desprovisto de recursos alimenticios alternativos. El ingenio
del hombre egipcio estuvo atento a conocer las peculiaridades
del Nilo y adaptarse a ellas para poder aprovechar la
abundancia de sus recursos. Supo beneficiarse de la irrigación
natural, controlarla mediante canales y diques, desarrollar una
agricultura adecuada a su ecosistema, navegar en sus aguas e
ingeniar sistemas eficaces de pesca y de caza en sus orillas.
Todo ello incidía de forma directa en sus posibilidades de
alimentación y por tanto en su bienestar. Una rica variedad de
alimentos y una interesante información acerca de su
obtención y preparación nos es transmitida por fuentes
egipcias de diversa naturaleza entre las que destacan las
iconográficas. El amplio repertorio figurativo desarrollado en
la decoración mural de las tumbas (Tiradritti, 2008) y de los
templos, pero también en estelas y en otros soportes como
pequeñas maquetas realizadas con fines funerarios, nos
muestra una gran diversidad de alimentos ofrecidos a los
dioses y a los difuntos, apilados en mesas de ofrendas repletas
de manjares o portados por oferentes; otras escenas detallan la
obtención de provisiones mediante la caza, la pesca, la
ganadería, la recolección o la agricultura, la horticultura, la
arboricultura, etc., así como el proceso de transformación de los productos primarios e incluso, en algunas escenas, el
momento de la degustación. Esta rica información figurativa se ve respaldada por la documentación arqueológica que
incluye hallazgos de alimentos en el interior de las tumbas: panes, frutos, hortalizas, huevos, piezas de carne, etc., que
han llegado hasta nosotros (Sist, 1988, 47), además de vasijas usadas como contenedores (Aston, 2007) y restos
arqueozoológicos hallados en poblados y necrópolis (Ikram, 1995). Son asimismo de gran interés los datos ofrecidos por
algunos textos y epígrafes, así como una rica información derivada del estudio de las momias y otros restos humanos (Brier,
1996).

Los alimentos y su preparación en el Egipto Faraónico

  • 1.
    La Escuela deLenguas Bíblicas, Clásicas y Orientales de la Facultad de Teología de Valencia. Sección egipcio Les invita a la C O N F E R E N C I A Los alimentos y su preparación en el Egipto Faraónico Dra. María José López Grande Profesora de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) Miembro del proyecto Djehuty 23 de octubre de 2014 a las 18 hs. UCV- Sede San Juan y San Vicente (Salón de actos) C/ Jorge Juan nº 18 - 46004 Valencia
  • 2.
    La población quehabitaba el valle egipcio del Nilo en la antigüedad contaba para su alimentación con los recursos ofrecidos por el ecosistema del río. La vida se desarrollaba fundamentalmente en torno a la benefactora corriente de agua que con sus periódicas crecidas ofrecía unas inigualables posibilidades de subsistencia. Las orillas del río, su delta y otras zonas irrigadas de forma natural como la depresión del Fayum en el desierto occidental, procuraban unas tierras fertilísimas, enriquecidas anualmente por los aportes de limo que llegaban con cada nueva inundación. La llegada anual de la inundación, entre junio y septiembre, incidía en la vegetación de las orillas del río y condicionaba el desarrollo de la agricultura. Irrigaba y fertilizaba espacios limitados en un territorio árido casi desprovisto de recursos alimenticios alternativos. El ingenio del hombre egipcio estuvo atento a conocer las peculiaridades del Nilo y adaptarse a ellas para poder aprovechar la abundancia de sus recursos. Supo beneficiarse de la irrigación natural, controlarla mediante canales y diques, desarrollar una agricultura adecuada a su ecosistema, navegar en sus aguas e ingeniar sistemas eficaces de pesca y de caza en sus orillas. Todo ello incidía de forma directa en sus posibilidades de alimentación y por tanto en su bienestar. Una rica variedad de alimentos y una interesante información acerca de su obtención y preparación nos es transmitida por fuentes egipcias de diversa naturaleza entre las que destacan las iconográficas. El amplio repertorio figurativo desarrollado en la decoración mural de las tumbas (Tiradritti, 2008) y de los templos, pero también en estelas y en otros soportes como pequeñas maquetas realizadas con fines funerarios, nos muestra una gran diversidad de alimentos ofrecidos a los dioses y a los difuntos, apilados en mesas de ofrendas repletas de manjares o portados por oferentes; otras escenas detallan la obtención de provisiones mediante la caza, la pesca, la ganadería, la recolección o la agricultura, la horticultura, la arboricultura, etc., así como el proceso de transformación de los productos primarios e incluso, en algunas escenas, el momento de la degustación. Esta rica información figurativa se ve respaldada por la documentación arqueológica que incluye hallazgos de alimentos en el interior de las tumbas: panes, frutos, hortalizas, huevos, piezas de carne, etc., que han llegado hasta nosotros (Sist, 1988, 47), además de vasijas usadas como contenedores (Aston, 2007) y restos arqueozoológicos hallados en poblados y necrópolis (Ikram, 1995). Son asimismo de gran interés los datos ofrecidos por algunos textos y epígrafes, así como una rica información derivada del estudio de las momias y otros restos humanos (Brier, 1996).