La revolución agrícola ocurrió durante el periodo Neolítico entre los años 8,000 y 3,500 AC, cuando los humanos comenzaron a cultivar plantas y domesticar animales. Esto llevó a la transición de una vida de cazadores-recolectores a una vida sedentaria basada en la agricultura. Como resultado, surgió el desarrollo de las primeras civilizaciones en regiones fértiles como Mesopotamia y el valle del Nilo, con el crecimiento de las ciudades y la especialización del trabajo.