La Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió en 2006 una sentencia histórica que aborda por primera vez un caso bajo un análisis de género, relativo a la violencia en el penal Miguel Castro Castro en Perú. Este caso destaca la violencia de género en el contexto de un conflicto armado y establece estándares vinculantes para los derechos de las prisioneras, convirtiéndose en un precedente mundial en el derecho internacional. La sentencia también reconoce la necesidad de abordar la violencia de manera diferenciada según el género, reflejando cómo las mujeres enfrentan situaciones de violencia y tortura de manera distinta que los hombres.