La virtud de la castidad se refiere al dominio y moderación del deseo sexual de acuerdo con los principios de la fe y la razón. La castidad permite el control de la sexualidad y su integración en una personalidad sana centrada en el amor de Dios. La castidad es necesaria en todos los estados de vida y ofrece la preparación para cualquier vocación al exigir esfuerzo, fortalecer el carácter y capacitar para el amor conyugal y el servicio a los demás.