Este documento propone principios fundamentales para una nueva educación pública en Chile, incluyendo la democratización de la educación a través de la participación de las comunidades, la expansión de la educación pública y las universidades estatales, la gratuidad universal financiada a través de impuestos progresivos, poner fin al lucro en la educación, un nuevo marco regulatorio para la educación superior que coordine las instituciones en torno a las necesidades del país, y dignificar la profesión docente reconociendo su rol público.