La tecnología neuromórfica busca imitar la arquitectura del cerebro humano para mejorar la capacidad de procesamiento y respuesta de los ordenadores, superando las limitaciones de los sistemas tradicionales. Ejemplos como el procesador Truenorth de IBM demuestran un aumento en la eficiencia y potencia, permitiendo la creación de máquinas más inteligentes y eficientes energéticamente. Este avance podría transformar el futuro de la inteligencia artificial y la miniaturización de dispositivos electrónicos.