IBM desarrolló un chip neuromórfico que funciona de manera similar al cerebro humano, con 5,400 millones de transistores y un consumo de energía de solo 70 milivatios. Estos chips se inspiran en cerebros biológicos y están diseñados para procesar datos sensoriales como imágenes y sonido de manera no programada. Un robot llamado Pioneer usa un chip neuromórfico para reconocer objetos que no ha visto antes y navegar por una habitación para moverlos sin programación específica.