Este documento discute la espiritualidad cristiana y la vida guiada por el Espíritu Santo. Explica que la espiritualidad no es solo una parte de la vida, sino que debe guiar toda la vida del cristiano. También describe la espiritualidad de comunión y cómo fomentarla a través del diálogo, la participación y la generosidad. Finalmente, presenta a María de Maín como un ejemplo de alguien cuya vida entera estaba unificada y sostenida por la Eucaristía.