El documento resume la evolución del poder de la "ciudad letrada" en Latinoamérica. Inicialmente, el conocimiento estaba concentrado en los colonizadores y religiosos como los jesuitas. Sin embargo, en los siglos XVIII y XIX, el poder se descentralizó y la educación se democratizó e institucionalizó, lo que llevó a una producción intelectual más amplia y al cambio de poder hacia la clase media.