Este documento clasifica los activos financieros en corrientes y no corrientes. Los activos corrientes incluyen efectivo, cuentas por cobrar y existencias, que son fácilmente convertibles en efectivo en un plazo inferior a un año. Los activos no corrientes comprenden propiedades, planta y equipo, y activos intangibles de vida útil superior a un año. También distingue entre activos tangibles e intangibles, amortizables y no amortizables desde una perspectiva fiscal.