El documento analiza la crisis energética y de combustibles en Venezuela, destacando la baja producción de gas y el incremento en el uso de diesel y fuel oil. Se enfatiza la falta de mantenimiento y las políticas públicas equivocadas que han llevado a un déficit eléctrico persistente, afectando la producción y la economía del país. Se prevé que la crisis continúe en 2020, con mayores importaciones y racionamientos de electricidad.