La calidad de software puede medirse de dos formas: la calidad funcional, que refleja en qué medida el software cumple con los requerimientos funcionales, y la calidad estructural, que refleja en qué medida el software cumple con requerimientos no funcionales como el rendimiento y la mantenibilidad. El estándar ISO 9126 define seis características de calidad de software: funcionalidad, confiabilidad, usabilidad, eficiencia, capacidad de mantenimiento y portabilidad. Las métricas de software proporcionan una indicación