El documento aborda la comunicación de riesgos y beneficios en la seguridad alimentaria, destacando la importancia de construir confianza, educar y adaptarse a la audiencia durante crisis. Los ciudadanos muestran desconfianza creciente hacia la seguridad alimentaria y confían más en profesionales de salud y medios tradicionales que en internet para información sobre riesgos. Además, se enfatiza la necesidad de traducir conceptos científicos en un lenguaje accesible para el público y el papel activo de los consumidores en la difusión de información a través de las redes sociales.