El documento resume los esfuerzos del Estado venezolano para cumplir con la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos relacionada con el caso del Caracazo de 1989. El Estado ha realizado llamados a familiares de víctimas y diligencias preliminares, pero aún no ha llevado a cabo las exhumaciones e identificaciones ordenadas por la Corte. El documento expresa preocupación por declaraciones de la Fiscal General que sugieren un enfoque penal en lugar de uno de derechos humanos, y por el ofrecimiento del ejército