El informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos aborda el caso de los hermanos Robert Ignacio y David Octavio Díaz Loreto, y su padre Octavio Ignacio Díaz Álvarez, quienes murieron en 2003 por acción de funcionarios policiales en Venezuela, en un contexto de ejecuciones extrajudiciales. La Comisión determinó que el Estado venezolano es responsable de violaciones a los derechos humanos de las víctimas y sus familiares, y recomendó acciones para remediar la situación. El estado, por su parte, argumentó que se llevaron a cabo investigaciones judiciales y que no hubo impunidad, aunque este proceso ha estado marcado por irregularidades y falta de garantías para la familia afectada.