El cuento trata sobre una villa de conejos llamada "Orejas Caídas" cuyos habitantes se enorgullecían de sus orejas largas y caídas. Sin embargo, había un conejo joven llamado "Pelitos Blancos" cuyas orejas eran diferentes, ya que las tenía paradas. Debido a esto, los demás conejos se burlaban de él. Aunque su madre le decía que debía estar orgulloso porque sus orejas eran iguales a las de su abuelito. El cuento enseña que debemos aceptarnos a nosotros