El conocimiento es poder y se manifiesta a través de la comprensión de Dios, quien es la verdad inmutable y el poder supremo. Existen tres formas de conocer a Dios: observando la naturaleza, estudiando la Biblia y a través de la oración, lo que permite una relación personal con Él. Por lo tanto, quienes conocen a Dios poseen el poder divino necesario para actuar en el mundo.