La fábula narra la historia de una hormiguita laboriosa y una cigarra despreocupada. Mientras la hormiguita se esfuerza por almacenar comida para el invierno, la cigarra disfruta de la vida y, al final, sorprende a la hormiguita al regresar de París con riquezas. La moraleja enfatiza la importancia de equilibrar el trabajo y el disfrute de la vida, sugiriendo que vivir solo para trabajar beneficia a los jefes.