La filosofía medieval se desarrolló entre los siglos II y XV, inspirada por la teología cristiana. Tuvo dos períodos principales: la patrística (ss. II-VIII), donde autores como Agustín buscaron explicar racionalmente la fe; y la escolástica (ss. XII-XV), donde Tomás de Aquino trató de armonizar la razón y la revelación. Los temas centrales fueron la existencia de Dios, la naturaleza del hombre y la relación entre fe y saber.