La patrística abarca desde el fin del cristianismo primitivo hasta el siglo VIII, cuando se consolidó el canon neotestamentario. Se centró en la defensa del cristianismo frente a otras religiones y herejías, así como en la elucidación progresiva del dogma. Tomás de Aquino fue el máximo representante de la teología dominica y la escolástica en el siglo XIII, aceptando el empirismo aristotélico en su obra magna Summa Theologica. Francisco Suárez continuó y modernizó la tradición escolástica