La filosofía medieval abarca la transición desde la patrística, centrada en la teología cristiana y la integración de la filosofía griega, hasta la escolástica, que busca conciliar razón y fe a través de figuras como Santo Tomás de Aquino. Este periodo se caracteriza por un florecimiento cultural y académico, especialmente con el auge de las universidades y el renacimiento carolingio. En contraste, la filosofía islámica también influyó significativamente, con pensadores como Averroes que interpretaron y adaptaron las ideas aristotélicas al contexto musulmán.