La consolidación de la República de Chile se logró a través de un gobierno autoritario liderado por Diego Portales, quien estableció una constitución en 1833 que fortaleció el poder ejecutivo y legislativo. Bajo su mandato se logró la estabilidad económica y la defensa del territorio nacional durante la guerra contra la Confederación de Perú y Bolivia, aunque su asesinato en 1837 debilitó temporalmente el orden que había impuesto.