El documento describe el concepto de "progreso indefinido" que prevaleció en Europa durante el siglo XIX, manifestado en el avance científico y tecnológico. Se creía que la historia humana mostraba un progreso continuo hacia la perfección a través de la razón y la ciencia. Esto ayudó a impulsar la Revolución Industrial y el desarrollo de nuevas ciencias como la biología, la química y la física.