La Constitución de 1812 estableció por primera vez en España una constitución democrática que limitaba los poderes del rey y reconocía a los españoles como ciudadanos con derechos. Se promulgó en Cádiz en 1812 tras la invasión francesa y estableció un gobierno representativo con elecciones y cortes unicamerales, rompiendo con el antiguo régimen de estamentos. Sin embargo, no reconoció la autonomía de las colonias americanas, lo que contribuyó a su posterior independencia.