La Constitución de 1812, creada en medio de la guerra de independencia española, introdujo principios liberales como la separación de poderes y el sufragio indirecto, aunque limitaba el derecho al voto a hombres con propiedad y excluía a mujeres y grupos étnicos. A pesar de promover derechos como la igualdad ante la ley y la inviolabilidad del domicilio, su aplicación fue restrictiva y no reflejó una democracia plena. Figuras como Diego Muñoz Torrero y Evaristo Pérez de Castro jugaron roles importantes en su redacción y en el contexto político posterior, enfrentando persecuciones y desafíos durante la restauración del absolutismo.