La Constitución de 1812 fue la primera constitución española y un hito democrático. Estableció la soberanía de la nación y limitó los poderes del rey. Otorgó libertades como la de imprenta y derechos como la propiedad privada. Sirvió de modelo para las nuevas repúblicas de América Latina, aunque fue derogada por Fernando VII y no se restauró de forma permanente hasta el Trienio Liberal de 1820-1823.