LA CONTRARREFORMA Y LA COMPAÑÍA DE JESUS
Los progresos de la Reforma obligaron a la Iglesia Católica a tomar enérgicas medidas: tal obra de defensa y reorganización se llama la Contrarreforma. La contrarreforma echa mano de tres medios poderosos:Organiza en España la inquisición (1542)Confirma el estatuto que creó la Compañía de Jesús (1540)
El Concilio de Trento (1545-1563). El creador de la Compañía de los Jesuitas fue Ignacio de Loyola (1491-1556), quien concibió una Orden de tipo militar al servicio de la Santa Sede y que opuso a la idea de independencia del protestantismo la de la autoridad de la iglesia.El Concilio de Trento determina con todo rigor los dogmas de la iglesia Católica, contrarrestando así la elasticidad de las convicciones protestantes; se preocupa por reformar el clero, mediante decretos educativos, dicta una serie de medidas prácticas para evitar la pérdida de más provincias, y fortalece el poder del Papa. El tercer expediente empleado por la Contrarreforma para combatir el protestantismo, fue la Inquisición.
LA COMPAÑÍA DE JESÚS (1540)La Compañía de Jesús (SocietasJesu, S.J.) es una orden religiosa de la Iglesia Católica, fundada por San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier y otros cinco compañeros en 1534, en París. Con cerca de 19.000 miembros, sacerdotes, estudiantes y hermanos, es la mayor orden religiosa masculina católica hoy en día.
En 1533 llegaron a París Diego Laínez, Alfonso Salmerón, Nicolás de Bobadilla y Simão Rodrigues, que se unieron al grupo de Ignacio. El 15 de agosto de 1534, fiesta de la Asunción de la Virgen, los siete se dirigieron a la capilla de los Mártires, en la colina de Montmartre, donde pronunciaron sus votos y nació la Compañía de Jesús como un grupo de amigos con un ideal común. El 27 de septiembre de 1540, el Papa Pablo III reconoció la orden y firmó la bula de confirmación conocida por sus primeras palabras: Regiminimilitantisecclesiae.Después de los votos de Montmartre se incorporaron al núcleo inicial tres jóvenes franceses, «reclutados» por Fabro: Claude Jay, Jean Codure y PaschaseBroët. Los diez se encontraron en Venecia y misionaron el norte de Italia a la espera de embarcarse hacia Jerusalén, pero la guerra entre Venecia y el Imperio Otomano lo impidió.
A partir de la aprobación papal comenzó un proceso de expansión numérica y de misiones encomendadas: fundación de Colegios, reforma de monasterios, participación en el Concilio de Trento, diálogo con los protestantes... Los primeros compañeros se dispersaron: Rodríguez fue a Portugal, Javier a Oriente, Fabro recorrió media Europa predicando y dando ejercicios espirituales... Entre 1540 y 1550 se unieron a la Orden notables personajes para su posterior desarrollo: Jerónimo Nadal, Francisco de Borja, duque de Gandía, Pedro Canisio, notable teólogo (Doctor de la Iglesia), y Juan de Polanco, secretario de Ignacio.En 1556, cuando murió el fundador, eran 1,000 compañeros. El segundo General fue Diego Laínez.DIEGO LAINEZALFONSO SALMERON
LA INQUISICIONEscudo de la Inquisición. A ambos lados de la cruz, la espada simboliza el trato a los herejes y la rama de olivo la reconciliación con los arrepentidos. Rodea el escudo la leyenda «EXURGE DOMINE ET JUDICA CAUSAM TUAM. PSALM. 73», que en latín significa Álzate, oh Dios, a defender tu causa salmo 73 (74).
EL CONCILIO DE TRENTO El Concilio de Trento fue un concilio ecuménico de la Iglesia Católica Romana en periodos discontinuos, que duró desde 1545 a 1563. Tuvo lugar en Trento, una ciudad del norte de la Italia actual, que entonces era una ciudad libre regida por un príncipe-obispo.Paulo III, entre sus medidas, logró reunir en Trento (Italia) un Concilio General de la Iglesia, el 13 de diciembre de 1545, que trazó los lineamentos de la Contrarreforma. Se contó con la presencia de veinticinco obispos y cinco superiores generales de Órdenes Religiosas. Las reuniones, que sumaron en total 25, con suspensiones esporádicas, se prolongaron hasta el 4 de diciembre de 1563.El espíritu e idea del concilio, fue plasmada por la gestión de los jesuitas, Diego Laínez, Alfonso Salmerón y Francisco Torres. La filosofía le fue inspirada por Cardillo de Villalpando y las normas prácticas, sobre sanciones de conductas, tuvieron como exponente principal al obispo de Granada, Pedro Guerrero.
En este concilio, que culminó bajo el mandato del Papa Pío IV, se decidió que los obispos debían presentar capacidad y condiciones éticas intachables, se ordenaban crear seminarios especializados para la formación de los sacerdotes y se confirmaba la exigencia del celibato clerical. Los obispos no podrían acumular beneficios y debían residir en su diócesis.Se impuso, en contra de la opinión protestante, la necesidad de la existencia mediadora de la iglesia, como Cuerpo de Cristo, para lograr la salvación del hombre, reafirmando la jerarquía eclesiástica, siendo el Papa la máxima autoridad de la iglesia. Se ordenó, como obligación de los párrocos, predicar los domingos y días de fiestas religiosas, e impartir catequesis a los niños. Además debían registrar los nacimientos, matrimonios y fallecimientos.Reafirmaron la validez de los siete sacramentos, y la necesidad de la conjunción de la fe y las obras, sumadas a la influencia de la gracia divina, para lograr la salvación, restando crédito a Lutero que sostenía que el hombre se salva por la fe y no por las obras que realizase. También se opuso a la tesis de la predestinación de Calvino, quien aseguró que el hombre está predestinado a su salvación o condena. En refutación a esa idea, la iglesia sostuvo que el hombre puede realizar obras buenas ya que el pecado original no destruye la naturaleza humana, sino que solamente la daña.
Los santos fueron reivindicados al igual que la misa, y se afirmó la existencia del purgatorio. Para cumplir sus mandatos, se creó la Congregación del Concilio, dándose a conocer sus disposiciones a través del “Catecismo del Concilio de Trento”.Sin embargo, no todas las medidas adoptadas por el Concilio de Trento pueden calificarse de beneficiosas para la imagen de la pureza y moral católica. Se reinstauró la práctica de la Inquisición que había surgido en el siglo XIII, para depurar a Francia de los herejes albigenses. Ya restablecida en España desde el año 1478, se propagó por varios países europeos bajo la denominación de Santo Oficio, que usó la tortura para obtener confesiones. Si ese método no daba los resultados esperados, de arrepentimiento del hereje, éste quedaba en manos del poder civil, que lo condenaba generalmente a la muerte en la hoguera. El protestantismo debió soportar la Inquisición en varios estados, pero fue principalmente efectivo en España, Italia y Portugal.También creó el Índice, en 1557, por el cual se estableció una censura contra la publicación de pensamientos que pudieran ser contrarios a la fe católica, y se quemaron muchos libros considerados heréticos.Estas medidas persecutorias, que tenían como objeto restaurar la unidad del cristianismo, sólo contribuyeron a afirmar su división. Posterior al Concilio, en 1592, se publicó una edición definitiva de la Biblia, sosteniéndola como fuente de la revelación de la verdad divina, pero otorgando también dicho carácter a la Tradición, negándose su libre interpretación, considerando ésta, una tarea del Papa y los obispos, herederos de San Pedro y los apóstoles, a quienes Cristo les asignó esa misión.
LA RESTAURACION CATOLICALa reforma religiosa exhibió con duras pruebas para el catolicismo el poder de la educación en la conquista de los espíritus; en poco tiempo había ganado para su causa vastos territorios. Los cristianos adictos al Papa y partidarios de la tradición eclesiástica comprendieron que la quebrantada fuerza de la iglesia podía restablecerse exterminando los abusos, signo y motivo de la tormenta y emprendieron una reconquista de la fe por medio de la educación; y solo a este precio pudo restaurarse el poder espiritual del clero y del Papa. Para cortar los abusos se pensó en un concilio; para lo segundo, se crearon congregaciones de enseñanza, de las cuales la Orden de los Jesuitas desarrollo tal actividad y alcanzó tal éxito, que al principio obligó a los protestantes a detenerse y más tarde a retroceder: se entablo entre aquellos y estos una lucha por la fe, en los frentes atrincherados de la educación.
SAN IGNACIO DE LOYOLA Y LA COMPAÑÍA DE JESUSAl español Ignacio de Loyola  se debe la fundación de la Compañía de Jesús (1534) En bula papal de 1540 se aprueba y confirma la Orden.En 1491, en la casa señorial de Loyola, en el país vasco, nació Ignacio. Junto con cinco hermanas y siete hermanos, creció en el seno de una familia católica, de espíritu combativo y de gran fidelidad a los reyes católicos, Fernando e Isabel.El cardenal Cisneros se esforzaba por dar a España una estructura interna que la convirtiera en la gran potencia europea. En 1492 había caído el último baluarte de los moros, la ciudad de Granada. Ese mismo año Colón llegó a América. Era una época de cambios, descubrimientos e invenciones. La Edad Media estaba tocando su fin.Creció en un ambiente cortesano donde recibió la educación acorde con sus pretensiones. Era mundano y galante. Con frecuencia se veía metido en duelos de honor, enredos de faldas y riñas de compañeros. Sentía mucho interés por la carrera militar.
En 1521 participó en la defensa de Pamplona contra el ejército francés. Cuando la batalla se daba por perdida, Ignacio se opuso a la idea de rendirse y de entregar la ciudad. Se convirtió en el alma de la resistencia. El 20 de mayo de 1521 una bala de cañón le destrozó la pierna derecha, por debajo de la rodilla, y le hirió la otra. Al caer Ignacio, los defensores de la ciudadela de Pamplona se rindieron. Dos semanas después lo trasladaron a su casa de Loyola con una penosa caminata de 14 días a través de las montañas.Convaleciente en Loyola constató que los huesos de la pierna derecha no soldaban correctamente: la pierna estaba quedando más corta y deforme. Decidió que se procediera a una nueva operación a pesar de los terribles dolores que iba a causarle. Estuvo a punto de morir, pero lentamente fue mejorando. Pidió lecturas para matar el tiempo. Quería libros de caballería, que estaban de moda, pero no había. Se vio obligado a leer una vida de Cristo y de los santos.
El contacto con estos libros fue causa de grandes descubrimientos: cuando dedicaba tiempo a pensar en su vida pasada encontraba alegría, pero cuando desaparecían estos pensamientos se sentía descontento y desilusionado. Sus fantasías sobre hazañas militares y sus imaginadas aventuras lo dejaban seco y vacío por dentro. En cambio, cuando se imaginaba imitando a los santos se sentía satisfecho y optimista. Surgía así un elemento importante de la espiritualidad ignaciana: el discernimiento de espíritus. Descubrir y cumplir la voluntad de Dios se empezaba a convertir en su deseo más profundo. Le entusiasmaban las vidas de san Francisco y santo Domingo: “Si ellos pudieron ¿por qué yo no?”.
El objeto de la sociedad de Jesús es predicar, confesar y congregarse a la educación de la juventud católica, según los principios de fe y las reglas de la Orden así como dirigir colegios y seminarios: todo ello con la pasión de una guerra. “Es preciso, dice San Ignacio, que nos imaginemos al mundo dividido como en dos ejércitos que batallan: el de Dios y el  de Satán. Los protestantes están en este último; la sociedad de Jesús combate con el ejercito de Dios ad majorem Dei Gloriam ( A.M.D,G., por la mayor gloria de Dios).San Ignacio fue oficial antes de ser sacerdote, y dio a su Orden un sello militar. La suya es una Orden que combate con armas espirituales para convertir herejes y sostener cristianos vacilantes. Como en la milicia, son virtudes esenciales la disciplina y la obediencia. Puestos los Jesuitas al servicio del Papa, deben hacer “cuanto éste les ordene trasladándose a cualquier país, de turcos, paganos, herejes, sin réplica, condición ni salario, inexorablemente”
Para fortalecer la obediencia de estos soldados de Cristo se exigen los ejercicios espirituales”. “Durante varias semanas debe el novicio meditar por espacio de cinco horas al día, completamente solo en su celda, sin ver a nadie, sin hablar con los demás religiosos, sin leer ni escribir nada que no tenga relación con lo que ha sido tema de sus pensamientos.El general  de la Sociedad, con residencia en Roma, es el jefe supremo. Bajo sus órdenes inmediatas se hallan las provinciales, esto es los directores de la Compañía en cada una de las provincias en que se divide por el mundo la acción religiosa de ésta. En cada provincia existen casas  de la Orden llamadas Colegios, al frente de los cuales se encuentra un padre rector nombrado directamente por el general y asesorado por un prefecto de estudios, que dirige la enseñanza y que es designado por el provincial, del propio modo con los demás profesores.La obra educativa de la Orden se propone la formación religiosa, mediante una enseñanza eficaz que responda a las necesidades del tiempo. Por ello, el jesuita se prepara para su misión por largo tiempo y con sólidos estudios, Un capítulo especial de la Constitución de la Sociedad de Jesús se ocupa pormenorizadamente de los designios y planes educativos de la Compañía. Partiendo de él, bajo la dirección del general de la Orden P.ClaudioAcquaviva (1981- 1615) se redactó, con el concurso de sus sabios más destacados, el reglamento de los estudios, el Ratio atqueInstitutioStudiorum, que recibió forma definitiva y fuerza obligatoria el año de 1599, después de quince años de minuciosa elaboración.
El Ratio atqueInstitutioStudiorumEl Ratio Studiorum, contiene el Plan y Programas y métodos de enseñanza, así como el espíritu que ha de orientar la práctica de los maestros. La obra constituye el primer sistema organizado de educación católica, y es, sin duda, un trabajo pedagógico de mérito indiscutible. La aplicación de los principios contenidos en él no es rígida; debe hacerse tomando en cuenta las circunstancias de lugar y tiempo. En 1832 hubo de sufrir modificaciones conducentes a dar mayor importancia a las lenguas modernas, a las matemáticas y a las ciencias naturales.La organización de los estudios, parecida a la de la Universidad de París hacia esta época comprende tres ciclos: la formación lingüística, la filosofía y la teología. La primera constituye los  studiainferiora;  las dos últimas integran los estudia superior.La formación lingüística  (letras humanas) corresponde al curso humanístico de los gimnasios alemanes. Se divide a su vez a tres partes (Gramática, Humanidades y Retorica) distribuida en cinco grados anuales:I Primera clase de gramática latina (infimaclassisgramaticae)II Gramática media latina y elemental griega ( media classsigramaticae)III Gramática superior y media griega ( Suprema Classisgramaticae)IV Humanidades: lectura y comentarios de obras clásicas. El estudio de los autores greco-romanos, dice el Ratio, “no puede tener para nosotros más que un objeto secundario, cual es el de formar el estilo, dando siempre preferencia al de Cicerón”V Retorica, que se propone la formación del perfecto orador.
Los cursos de filosofía (primer grado de los estudia superiora) s dividen en res años. Se basan principalmente en las doctrinas de Aristóteles y Santo Tomas. Comprenden también las matemáticas y las ciencias naturales.La enseñanza de la teología, destinada a los miembros de la Orden y a los discípulos de sus seminarios, se lleva a cabo en cuatro años y se documenta en la Vulgata y las decisiones del Concilio de Trento.El método de enseñanza de la pedagogía jesuita comprende cinco momentos:La Prelección, en la que se explica el texto, desde el punto de vista etimológico, gramatical, literario e histórico.
La concertación, que consiste en despertar un debate o certamen entre los alumnos, para llamar la atención de estos sobre los puntos esenciales de  la enseñanza. De esta suerte se excita la emulación, tan “poderosa palanca de la actividad”. Cada alumno tiene su rival  (aemulos), con los que discute los temas de la enseñanza, y del cual debe delatar las fallas del aprendizaje y de su conducta. “Todo respira lucha y ardor bélico.” En el grado superior el certamen consiste en la controversia académica.
Memorización, cuyo objeto es desenvolver la memoria del  joven , reteniendo los puntos salientes de la elección, pero sin perder de vista las cosas que aluden las palabras.Expresión, que en los grados inferiores se reduce a traducir ejercicios de una lengua a otra, y en los superiores en componer trozos literarios.
Imitación, o sea la práctica encaminada a adquirir el estilo literario de autores clásicos, sin descuidar la propia actividad, en composiciones y certámenes.La formación moral y religiosa se sirve del buen ejemplo, la vigilancia, las exhortaciones en público y privado y la práctica constante de nobles acciones.Partiendo de la idea de que los métodos valen lo que los maestros que los aplican, el Ratio prescribe fundar seminarios pedagógicos (escuelas normales) en cada una de las provincias.A manera de crítica, se ha repetido que el Ratio descuida la educación elemental, y la lengua materna; que suprime la originalidad e independencia de espíritu, que habitúa a la juventud  a la delación y que hace demasiado latín con menoscabo de las ciencias naturales.
Pero con estas y otras deficiencias su sistema de enseñanza, mediante la preparación profesional del magisterio, la continuidad y unidad de dirección y la gratituidad del aprendizaje, es un  siglo de existencia, se había difundido por el mundo entero. Maestros eminentes como Pedro Canisio, Jerónimo Nadal, Roberto Belarmino, Jacobo Pontano, Francisco Sechini, José Juvencio, X. Kropf Francisco Warner y otros, han ilustrado la pedagogía jesuita.
El Concilio de Trento y su programa educativo.La restauración católica se debió en gran medida al Concilio de Trento (1545-63), el que asimismo puso particular empeño en la educación de la niñez y de la juventud. De las 25 sesiones plenarias, celebradas en tres periodos, la quinta dispuso que los sacerdotes se ocuparan acuciosamente de la enseñanza elemental y superior. Se ordeno crear escuelas en las provincias que carecían de ellas, las que serian dirigidas por maestros piadosos e instruidos. Cada iglesia habrá de tener un maestro para enseñar el catecismo y los rudimentos de las ciencias, sin faltar a la gramática. Las congregaciones de enseñanza consagradas a la segunda enseñanza redoblaran sus esfuerzos; los obispos verán de fundar seminarios para la formación de clérigos y las universidades católicas tomaran toda suerte de precauciones para combatir las doctrinas heréticas. Los decretos tridentinos en materia de educación no eran utópicos, tomaban en cuenta las circunstancias reales y posibles. “Más las iglesias, dice el Concilio, cuyas rentas son escasas; o donde sea tan corto el número de sacerdotes, que no pueda sostenerse cómodamente en ellas la lección de Teología, tendrán a lo menos un maestro, que designará el obispo, para enseñar gratuitamente la Gramática a los clérigos y a los demás estudiantes pobres… y por este trabajo se han de asignar al maestro los frutos de algún beneficio simple, los cuales percibirá sólo mientras este enseñando… o se les señalará alguna retribución proporcionada de los fondas del cabildo o del obispo.”
Otras congregaciones de enseñanza. Las escuelas PíasLas escuelas Pías (de donde el nombre de escolapios) fundadas en Roma por el aragonés San José de Calasanz  (1556-1648), fueron los primeros planteles al servicio de la educación gratuita primaria católica. La congregación se dirige a la instrucción de los niños tanto en la piedad cristiana, como en las letras humanas” Será obligación de nuestro instituto, dice, enseñar a los niños con la posible facilidad, desde los primeros elementos, el modo de leer bien, la aritmética, la gramática y principalmente la piedad y doctrina cristiana”. Pero hay que tener presente el carácter utilitario de la enseñanza: Se debe proveer de maestros hábiles a los niños pobres, para que los pongan pronto en disposición de ganarse más fácilmente lo necesario para vivir.” Las escuelas Pías atienden a la niñez desvalida. Los padres escolapios, además de los votos ordinarios de pobreza, castidad y obediencia, hacen el de consagrarse a la enseñanza gratuita de los niños.

Contrarreforma y la compañia de jesus

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    LA CONTRARREFORMA YLA COMPAÑÍA DE JESUS
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    Los progresos dela Reforma obligaron a la Iglesia Católica a tomar enérgicas medidas: tal obra de defensa y reorganización se llama la Contrarreforma. La contrarreforma echa mano de tres medios poderosos:Organiza en España la inquisición (1542)Confirma el estatuto que creó la Compañía de Jesús (1540)
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    El Concilio deTrento (1545-1563). El creador de la Compañía de los Jesuitas fue Ignacio de Loyola (1491-1556), quien concibió una Orden de tipo militar al servicio de la Santa Sede y que opuso a la idea de independencia del protestantismo la de la autoridad de la iglesia.El Concilio de Trento determina con todo rigor los dogmas de la iglesia Católica, contrarrestando así la elasticidad de las convicciones protestantes; se preocupa por reformar el clero, mediante decretos educativos, dicta una serie de medidas prácticas para evitar la pérdida de más provincias, y fortalece el poder del Papa. El tercer expediente empleado por la Contrarreforma para combatir el protestantismo, fue la Inquisición.
  • 4.
    LA COMPAÑÍA DEJESÚS (1540)La Compañía de Jesús (SocietasJesu, S.J.) es una orden religiosa de la Iglesia Católica, fundada por San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier y otros cinco compañeros en 1534, en París. Con cerca de 19.000 miembros, sacerdotes, estudiantes y hermanos, es la mayor orden religiosa masculina católica hoy en día.
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    En 1533 llegarona París Diego Laínez, Alfonso Salmerón, Nicolás de Bobadilla y Simão Rodrigues, que se unieron al grupo de Ignacio. El 15 de agosto de 1534, fiesta de la Asunción de la Virgen, los siete se dirigieron a la capilla de los Mártires, en la colina de Montmartre, donde pronunciaron sus votos y nació la Compañía de Jesús como un grupo de amigos con un ideal común. El 27 de septiembre de 1540, el Papa Pablo III reconoció la orden y firmó la bula de confirmación conocida por sus primeras palabras: Regiminimilitantisecclesiae.Después de los votos de Montmartre se incorporaron al núcleo inicial tres jóvenes franceses, «reclutados» por Fabro: Claude Jay, Jean Codure y PaschaseBroët. Los diez se encontraron en Venecia y misionaron el norte de Italia a la espera de embarcarse hacia Jerusalén, pero la guerra entre Venecia y el Imperio Otomano lo impidió.
  • 6.
    A partir dela aprobación papal comenzó un proceso de expansión numérica y de misiones encomendadas: fundación de Colegios, reforma de monasterios, participación en el Concilio de Trento, diálogo con los protestantes... Los primeros compañeros se dispersaron: Rodríguez fue a Portugal, Javier a Oriente, Fabro recorrió media Europa predicando y dando ejercicios espirituales... Entre 1540 y 1550 se unieron a la Orden notables personajes para su posterior desarrollo: Jerónimo Nadal, Francisco de Borja, duque de Gandía, Pedro Canisio, notable teólogo (Doctor de la Iglesia), y Juan de Polanco, secretario de Ignacio.En 1556, cuando murió el fundador, eran 1,000 compañeros. El segundo General fue Diego Laínez.DIEGO LAINEZALFONSO SALMERON
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    LA INQUISICIONEscudo dela Inquisición. A ambos lados de la cruz, la espada simboliza el trato a los herejes y la rama de olivo la reconciliación con los arrepentidos. Rodea el escudo la leyenda «EXURGE DOMINE ET JUDICA CAUSAM TUAM. PSALM. 73», que en latín significa Álzate, oh Dios, a defender tu causa salmo 73 (74).
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    EL CONCILIO DETRENTO El Concilio de Trento fue un concilio ecuménico de la Iglesia Católica Romana en periodos discontinuos, que duró desde 1545 a 1563. Tuvo lugar en Trento, una ciudad del norte de la Italia actual, que entonces era una ciudad libre regida por un príncipe-obispo.Paulo III, entre sus medidas, logró reunir en Trento (Italia) un Concilio General de la Iglesia, el 13 de diciembre de 1545, que trazó los lineamentos de la Contrarreforma. Se contó con la presencia de veinticinco obispos y cinco superiores generales de Órdenes Religiosas. Las reuniones, que sumaron en total 25, con suspensiones esporádicas, se prolongaron hasta el 4 de diciembre de 1563.El espíritu e idea del concilio, fue plasmada por la gestión de los jesuitas, Diego Laínez, Alfonso Salmerón y Francisco Torres. La filosofía le fue inspirada por Cardillo de Villalpando y las normas prácticas, sobre sanciones de conductas, tuvieron como exponente principal al obispo de Granada, Pedro Guerrero.
  • 9.
    En este concilio,que culminó bajo el mandato del Papa Pío IV, se decidió que los obispos debían presentar capacidad y condiciones éticas intachables, se ordenaban crear seminarios especializados para la formación de los sacerdotes y se confirmaba la exigencia del celibato clerical. Los obispos no podrían acumular beneficios y debían residir en su diócesis.Se impuso, en contra de la opinión protestante, la necesidad de la existencia mediadora de la iglesia, como Cuerpo de Cristo, para lograr la salvación del hombre, reafirmando la jerarquía eclesiástica, siendo el Papa la máxima autoridad de la iglesia. Se ordenó, como obligación de los párrocos, predicar los domingos y días de fiestas religiosas, e impartir catequesis a los niños. Además debían registrar los nacimientos, matrimonios y fallecimientos.Reafirmaron la validez de los siete sacramentos, y la necesidad de la conjunción de la fe y las obras, sumadas a la influencia de la gracia divina, para lograr la salvación, restando crédito a Lutero que sostenía que el hombre se salva por la fe y no por las obras que realizase. También se opuso a la tesis de la predestinación de Calvino, quien aseguró que el hombre está predestinado a su salvación o condena. En refutación a esa idea, la iglesia sostuvo que el hombre puede realizar obras buenas ya que el pecado original no destruye la naturaleza humana, sino que solamente la daña.
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    Los santos fueronreivindicados al igual que la misa, y se afirmó la existencia del purgatorio. Para cumplir sus mandatos, se creó la Congregación del Concilio, dándose a conocer sus disposiciones a través del “Catecismo del Concilio de Trento”.Sin embargo, no todas las medidas adoptadas por el Concilio de Trento pueden calificarse de beneficiosas para la imagen de la pureza y moral católica. Se reinstauró la práctica de la Inquisición que había surgido en el siglo XIII, para depurar a Francia de los herejes albigenses. Ya restablecida en España desde el año 1478, se propagó por varios países europeos bajo la denominación de Santo Oficio, que usó la tortura para obtener confesiones. Si ese método no daba los resultados esperados, de arrepentimiento del hereje, éste quedaba en manos del poder civil, que lo condenaba generalmente a la muerte en la hoguera. El protestantismo debió soportar la Inquisición en varios estados, pero fue principalmente efectivo en España, Italia y Portugal.También creó el Índice, en 1557, por el cual se estableció una censura contra la publicación de pensamientos que pudieran ser contrarios a la fe católica, y se quemaron muchos libros considerados heréticos.Estas medidas persecutorias, que tenían como objeto restaurar la unidad del cristianismo, sólo contribuyeron a afirmar su división. Posterior al Concilio, en 1592, se publicó una edición definitiva de la Biblia, sosteniéndola como fuente de la revelación de la verdad divina, pero otorgando también dicho carácter a la Tradición, negándose su libre interpretación, considerando ésta, una tarea del Papa y los obispos, herederos de San Pedro y los apóstoles, a quienes Cristo les asignó esa misión.
  • 11.
    LA RESTAURACION CATOLICALareforma religiosa exhibió con duras pruebas para el catolicismo el poder de la educación en la conquista de los espíritus; en poco tiempo había ganado para su causa vastos territorios. Los cristianos adictos al Papa y partidarios de la tradición eclesiástica comprendieron que la quebrantada fuerza de la iglesia podía restablecerse exterminando los abusos, signo y motivo de la tormenta y emprendieron una reconquista de la fe por medio de la educación; y solo a este precio pudo restaurarse el poder espiritual del clero y del Papa. Para cortar los abusos se pensó en un concilio; para lo segundo, se crearon congregaciones de enseñanza, de las cuales la Orden de los Jesuitas desarrollo tal actividad y alcanzó tal éxito, que al principio obligó a los protestantes a detenerse y más tarde a retroceder: se entablo entre aquellos y estos una lucha por la fe, en los frentes atrincherados de la educación.
  • 12.
    SAN IGNACIO DELOYOLA Y LA COMPAÑÍA DE JESUSAl español Ignacio de Loyola se debe la fundación de la Compañía de Jesús (1534) En bula papal de 1540 se aprueba y confirma la Orden.En 1491, en la casa señorial de Loyola, en el país vasco, nació Ignacio. Junto con cinco hermanas y siete hermanos, creció en el seno de una familia católica, de espíritu combativo y de gran fidelidad a los reyes católicos, Fernando e Isabel.El cardenal Cisneros se esforzaba por dar a España una estructura interna que la convirtiera en la gran potencia europea. En 1492 había caído el último baluarte de los moros, la ciudad de Granada. Ese mismo año Colón llegó a América. Era una época de cambios, descubrimientos e invenciones. La Edad Media estaba tocando su fin.Creció en un ambiente cortesano donde recibió la educación acorde con sus pretensiones. Era mundano y galante. Con frecuencia se veía metido en duelos de honor, enredos de faldas y riñas de compañeros. Sentía mucho interés por la carrera militar.
  • 13.
    En 1521 participóen la defensa de Pamplona contra el ejército francés. Cuando la batalla se daba por perdida, Ignacio se opuso a la idea de rendirse y de entregar la ciudad. Se convirtió en el alma de la resistencia. El 20 de mayo de 1521 una bala de cañón le destrozó la pierna derecha, por debajo de la rodilla, y le hirió la otra. Al caer Ignacio, los defensores de la ciudadela de Pamplona se rindieron. Dos semanas después lo trasladaron a su casa de Loyola con una penosa caminata de 14 días a través de las montañas.Convaleciente en Loyola constató que los huesos de la pierna derecha no soldaban correctamente: la pierna estaba quedando más corta y deforme. Decidió que se procediera a una nueva operación a pesar de los terribles dolores que iba a causarle. Estuvo a punto de morir, pero lentamente fue mejorando. Pidió lecturas para matar el tiempo. Quería libros de caballería, que estaban de moda, pero no había. Se vio obligado a leer una vida de Cristo y de los santos.
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    El contacto conestos libros fue causa de grandes descubrimientos: cuando dedicaba tiempo a pensar en su vida pasada encontraba alegría, pero cuando desaparecían estos pensamientos se sentía descontento y desilusionado. Sus fantasías sobre hazañas militares y sus imaginadas aventuras lo dejaban seco y vacío por dentro. En cambio, cuando se imaginaba imitando a los santos se sentía satisfecho y optimista. Surgía así un elemento importante de la espiritualidad ignaciana: el discernimiento de espíritus. Descubrir y cumplir la voluntad de Dios se empezaba a convertir en su deseo más profundo. Le entusiasmaban las vidas de san Francisco y santo Domingo: “Si ellos pudieron ¿por qué yo no?”.
  • 15.
    El objeto dela sociedad de Jesús es predicar, confesar y congregarse a la educación de la juventud católica, según los principios de fe y las reglas de la Orden así como dirigir colegios y seminarios: todo ello con la pasión de una guerra. “Es preciso, dice San Ignacio, que nos imaginemos al mundo dividido como en dos ejércitos que batallan: el de Dios y el de Satán. Los protestantes están en este último; la sociedad de Jesús combate con el ejercito de Dios ad majorem Dei Gloriam ( A.M.D,G., por la mayor gloria de Dios).San Ignacio fue oficial antes de ser sacerdote, y dio a su Orden un sello militar. La suya es una Orden que combate con armas espirituales para convertir herejes y sostener cristianos vacilantes. Como en la milicia, son virtudes esenciales la disciplina y la obediencia. Puestos los Jesuitas al servicio del Papa, deben hacer “cuanto éste les ordene trasladándose a cualquier país, de turcos, paganos, herejes, sin réplica, condición ni salario, inexorablemente”
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    Para fortalecer laobediencia de estos soldados de Cristo se exigen los ejercicios espirituales”. “Durante varias semanas debe el novicio meditar por espacio de cinco horas al día, completamente solo en su celda, sin ver a nadie, sin hablar con los demás religiosos, sin leer ni escribir nada que no tenga relación con lo que ha sido tema de sus pensamientos.El general de la Sociedad, con residencia en Roma, es el jefe supremo. Bajo sus órdenes inmediatas se hallan las provinciales, esto es los directores de la Compañía en cada una de las provincias en que se divide por el mundo la acción religiosa de ésta. En cada provincia existen casas de la Orden llamadas Colegios, al frente de los cuales se encuentra un padre rector nombrado directamente por el general y asesorado por un prefecto de estudios, que dirige la enseñanza y que es designado por el provincial, del propio modo con los demás profesores.La obra educativa de la Orden se propone la formación religiosa, mediante una enseñanza eficaz que responda a las necesidades del tiempo. Por ello, el jesuita se prepara para su misión por largo tiempo y con sólidos estudios, Un capítulo especial de la Constitución de la Sociedad de Jesús se ocupa pormenorizadamente de los designios y planes educativos de la Compañía. Partiendo de él, bajo la dirección del general de la Orden P.ClaudioAcquaviva (1981- 1615) se redactó, con el concurso de sus sabios más destacados, el reglamento de los estudios, el Ratio atqueInstitutioStudiorum, que recibió forma definitiva y fuerza obligatoria el año de 1599, después de quince años de minuciosa elaboración.
  • 17.
    El Ratio atqueInstitutioStudiorumElRatio Studiorum, contiene el Plan y Programas y métodos de enseñanza, así como el espíritu que ha de orientar la práctica de los maestros. La obra constituye el primer sistema organizado de educación católica, y es, sin duda, un trabajo pedagógico de mérito indiscutible. La aplicación de los principios contenidos en él no es rígida; debe hacerse tomando en cuenta las circunstancias de lugar y tiempo. En 1832 hubo de sufrir modificaciones conducentes a dar mayor importancia a las lenguas modernas, a las matemáticas y a las ciencias naturales.La organización de los estudios, parecida a la de la Universidad de París hacia esta época comprende tres ciclos: la formación lingüística, la filosofía y la teología. La primera constituye los studiainferiora; las dos últimas integran los estudia superior.La formación lingüística (letras humanas) corresponde al curso humanístico de los gimnasios alemanes. Se divide a su vez a tres partes (Gramática, Humanidades y Retorica) distribuida en cinco grados anuales:I Primera clase de gramática latina (infimaclassisgramaticae)II Gramática media latina y elemental griega ( media classsigramaticae)III Gramática superior y media griega ( Suprema Classisgramaticae)IV Humanidades: lectura y comentarios de obras clásicas. El estudio de los autores greco-romanos, dice el Ratio, “no puede tener para nosotros más que un objeto secundario, cual es el de formar el estilo, dando siempre preferencia al de Cicerón”V Retorica, que se propone la formación del perfecto orador.
  • 18.
    Los cursos defilosofía (primer grado de los estudia superiora) s dividen en res años. Se basan principalmente en las doctrinas de Aristóteles y Santo Tomas. Comprenden también las matemáticas y las ciencias naturales.La enseñanza de la teología, destinada a los miembros de la Orden y a los discípulos de sus seminarios, se lleva a cabo en cuatro años y se documenta en la Vulgata y las decisiones del Concilio de Trento.El método de enseñanza de la pedagogía jesuita comprende cinco momentos:La Prelección, en la que se explica el texto, desde el punto de vista etimológico, gramatical, literario e histórico.
  • 19.
    La concertación, queconsiste en despertar un debate o certamen entre los alumnos, para llamar la atención de estos sobre los puntos esenciales de la enseñanza. De esta suerte se excita la emulación, tan “poderosa palanca de la actividad”. Cada alumno tiene su rival (aemulos), con los que discute los temas de la enseñanza, y del cual debe delatar las fallas del aprendizaje y de su conducta. “Todo respira lucha y ardor bélico.” En el grado superior el certamen consiste en la controversia académica.
  • 20.
    Memorización, cuyo objetoes desenvolver la memoria del joven , reteniendo los puntos salientes de la elección, pero sin perder de vista las cosas que aluden las palabras.Expresión, que en los grados inferiores se reduce a traducir ejercicios de una lengua a otra, y en los superiores en componer trozos literarios.
  • 21.
    Imitación, o seala práctica encaminada a adquirir el estilo literario de autores clásicos, sin descuidar la propia actividad, en composiciones y certámenes.La formación moral y religiosa se sirve del buen ejemplo, la vigilancia, las exhortaciones en público y privado y la práctica constante de nobles acciones.Partiendo de la idea de que los métodos valen lo que los maestros que los aplican, el Ratio prescribe fundar seminarios pedagógicos (escuelas normales) en cada una de las provincias.A manera de crítica, se ha repetido que el Ratio descuida la educación elemental, y la lengua materna; que suprime la originalidad e independencia de espíritu, que habitúa a la juventud a la delación y que hace demasiado latín con menoscabo de las ciencias naturales.
  • 22.
    Pero con estasy otras deficiencias su sistema de enseñanza, mediante la preparación profesional del magisterio, la continuidad y unidad de dirección y la gratituidad del aprendizaje, es un siglo de existencia, se había difundido por el mundo entero. Maestros eminentes como Pedro Canisio, Jerónimo Nadal, Roberto Belarmino, Jacobo Pontano, Francisco Sechini, José Juvencio, X. Kropf Francisco Warner y otros, han ilustrado la pedagogía jesuita.
  • 23.
    El Concilio deTrento y su programa educativo.La restauración católica se debió en gran medida al Concilio de Trento (1545-63), el que asimismo puso particular empeño en la educación de la niñez y de la juventud. De las 25 sesiones plenarias, celebradas en tres periodos, la quinta dispuso que los sacerdotes se ocuparan acuciosamente de la enseñanza elemental y superior. Se ordeno crear escuelas en las provincias que carecían de ellas, las que serian dirigidas por maestros piadosos e instruidos. Cada iglesia habrá de tener un maestro para enseñar el catecismo y los rudimentos de las ciencias, sin faltar a la gramática. Las congregaciones de enseñanza consagradas a la segunda enseñanza redoblaran sus esfuerzos; los obispos verán de fundar seminarios para la formación de clérigos y las universidades católicas tomaran toda suerte de precauciones para combatir las doctrinas heréticas. Los decretos tridentinos en materia de educación no eran utópicos, tomaban en cuenta las circunstancias reales y posibles. “Más las iglesias, dice el Concilio, cuyas rentas son escasas; o donde sea tan corto el número de sacerdotes, que no pueda sostenerse cómodamente en ellas la lección de Teología, tendrán a lo menos un maestro, que designará el obispo, para enseñar gratuitamente la Gramática a los clérigos y a los demás estudiantes pobres… y por este trabajo se han de asignar al maestro los frutos de algún beneficio simple, los cuales percibirá sólo mientras este enseñando… o se les señalará alguna retribución proporcionada de los fondas del cabildo o del obispo.”
  • 24.
    Otras congregaciones deenseñanza. Las escuelas PíasLas escuelas Pías (de donde el nombre de escolapios) fundadas en Roma por el aragonés San José de Calasanz (1556-1648), fueron los primeros planteles al servicio de la educación gratuita primaria católica. La congregación se dirige a la instrucción de los niños tanto en la piedad cristiana, como en las letras humanas” Será obligación de nuestro instituto, dice, enseñar a los niños con la posible facilidad, desde los primeros elementos, el modo de leer bien, la aritmética, la gramática y principalmente la piedad y doctrina cristiana”. Pero hay que tener presente el carácter utilitario de la enseñanza: Se debe proveer de maestros hábiles a los niños pobres, para que los pongan pronto en disposición de ganarse más fácilmente lo necesario para vivir.” Las escuelas Pías atienden a la niñez desvalida. Los padres escolapios, además de los votos ordinarios de pobreza, castidad y obediencia, hacen el de consagrarse a la enseñanza gratuita de los niños.