La Contrarreforma o Reforma Católica fue la respuesta de la Iglesia Católica a la Reforma Protestante iniciada por Martín Lutero en 1517. La Iglesia Católica convocó el Concilio de Trento en 1543 para reformarse a sí misma y contrarrestar el protestantismo. El Concilio estableció las Escrituras y tradiciones como fuentes de revelación, exigió buenas obras para la salvación, y aprobó reformas como la elaboración de un catecismo y el fortalecimiento de la Inquisición.