San Ignacio de Loyola fundó la Compañía de Jesús después de experimentar una conversión religiosa tras resultar herido en la batalla. Reunió a seis compañeros con los que hizo votos de pobreza y apostolado. El Papa aprobó la nueva orden religiosa en 1540, con Ignacio como su primer general. La Compañía de Jesús se dedicó a la enseñanza, el apostolado y las misiones católicas en Europa y América.