El proyecto Colaboración Pública-Salud busca decentralizar la gestión financiera de los centros de salud, mejorando la toma de decisiones de los directores y equipos de salud. Desde su implementación en 2008, ha generado beneficios como un control presupuestario más efectivo y la incorporación de nuevos profesionales. El principal desafío es fomentar la confianza y colaboración entre los diferentes actores del sistema de salud.