La convivencia social se basa en el respeto, el amor y la tolerancia, necesarios para sentirse parte de una comunidad. La interacción humana abarca interdependencia y aprendizaje mutuo, lo que es esencial para el bienestar en entornos armónicos. Factores como el amor auténtico y la capacidad de enfrentar crisis son cruciales para una convivencia familiar armoniosa.