El correo electrónico se originó en los años 1960 y 1970, cuando los investigadores del MIT desarrollaron sistemas que permitían a los usuarios compartir archivos y comunicarse a través de terminales remotas. En 1971, Ray Tomlinson incorporó el uso de la arroba (@) para dividir el nombre de usuario y el dominio en las direcciones de correo electrónico. Desde entonces, el correo electrónico se ha convertido en una herramienta rápida, económica y mundial para la comunicación y el intercambio de información.