Raskolnikov asesina a una prestamista y a su hermana con un hacha para robarles. Es perseguido por su conciencia y delirios. La policía sospecha de él. Su amiga Sonia lo apoya emocionalmente. Finalmente Raskolnikov confiesa su crimen a Sonia y decide entregarse a las autoridades, siendo condenado a 8 años en Siberia.