La crisis de las hipotecas subprime comenzó en Estados Unidos en 2006 debido a tasas de interés bajas que llevaron a los bancos a otorgar préstamos de alto riesgo. Esto condujo a una burbuja inmobiliaria que estalló en 2008, lo que a su vez provocó una crisis financiera global cuando grandes instituciones como Lehman Brothers quebraron. La crisis tuvo graves consecuencias económicas en todo el mundo y reveló la necesidad de una mejor regulación y supervisión de los mercados financieros globales.