La crisis griega de 2009 reveló que Grecia había ocultado su verdadera situación financiera desde 2001. A pesar de la asistencia de la UE y el FMI a Grecia, surgieron descontento y desconfianza debido a la falta de transparencia griega. La crisis griega precipitó una crisis más amplia en Europa, amenazando con propagarse a otros países e hiriendo la imagen de solidez económica de la UE.