La crisis del euro ha hecho que sea difícil o imposible para algunos países de la zona euro refinanciar su deuda pública sin ayuda externa. La crisis surgió debido a factores como la globalización financiera, condiciones de crédito laxas entre 2002-2008, desequilibrios comerciales internacionales, y la recesión global de 2008-2012. Los bancos europeos tienen grandes cantidades de deuda soberana, por lo que la solvencia de los bancos y la deuda soberana se refuerzan negativamente.