Marcos estaba curioso por saber qué había detrás del gran muro gris que veía desde su ventana. Un día descubrió una grieta en el muro y a través de ella conoció a una niña del otro lado que no hablaba su idioma. Los dos empezaron a comunicarse a través de la música, cantando juntos una canción popular. Pronto más niños se unieron atraídos por la música, abriendo más grietas en el muro. Los adultos se dieron cuenta de que los niños habían descubierto que en realidad no había diferencias entre los dos