Dani encuentra una brújula mágica en el metro que puede detener el tiempo. Al pulsar uno de sus botones, todas las personas se congelan. Dani investiga y descubre que la brújula pertenece a los duendes, quienes son inmunes a su poder. Un duende contacta a Dani en sueños y le explica que la brújula no debe caer en malas manos. Dani devuelve la brújula a su lugar de origen para que los duendes la recuperen.