Simbad hereda una fortuna pero la gasta toda y decide embarcarse para buscar fortuna. Sufre varias aventuras, como creer que está en una isla paradisíaca que resulta ser una ballena, ser capturado por un gigante en una torre, escapar gracias a un pájaro que lo lleva a un valle de diamantes, y establecerse finalmente en una aldea donde fabrica sillas de montar y se enriquece. Vuelve a Bagdad siendo un hombre rico y cuenta sus aventuras.