El perro de un granjero se jactaba de ser el mejor cazador, pero un día su vanidad le llevó a perseguir su propio reflejo en el río y terminó empapado y sin su presa. Esto le enseñó que debe estar satisfecho con lo que tiene y no envidiar a los demás. La segunda historia trata de un hombre avaro que perdió una bolsa con monedas y luego engañó a un joven que se la devolvió para no pagarle la recompensa, pero el rabino lo descubrió