La iglesia católica jugó un rol importante en la colonia chilena. Los reyes españoles mantenían estrechos vínculos con el papado y tenían el derecho de nombrar eclesiásticos y autorizar la construcción de iglesias. La iglesia se organizaba en torno a los obispados de Santiago y Concepción y ordenes como los franciscanos y dominicos se encargaban de la evangelización, especialmente de los indígenas. La educación estaba a cargo de los cabildos, conventos y de la Compañía de