Este documento discute tres dimensiones clave que las políticas educativas deben abordar con respecto a las culturas originarias: la identidad cultural, la convivencia pluralista e inclusión social. Examina cómo las políticas chilenas han evolucionado de un enfoque monocultural a uno intercultural, pero aún enfrentan desafíos como falta de capacitación docente y currículos desconectados de las comunidades. También destaca la necesidad de fortalecer la educación intercultural bilingüe, especialmente en zonas urbanas, a través