El documento narra cómo Dios llamó a Samuel tres veces mientras este servía a Elí en el templo. A la tercera vez, Elí comprendió que era Dios quien llamaba al joven Samuel. Dios le reveló a Samuel que castigaría a la casa de Elí por la maldad de sus hijos. Samuel transmitió el mensaje a Elí, quien aceptó la voluntad de Dios. A partir de entonces, todo Israel reconoció a Samuel como profeta fiel de Jehová.