La novela gótica surgió a finales del siglo XVIII en Inglaterra. Se caracteriza por ambientes misteriosos y de suspenso que buscan provocar sensaciones de miedo. La obra precursora fue El castillo de Otranto de Horace Walpole en 1764. En el siglo XIX, Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley fue la representante más destacada del género gótico.