El documento critica el apoyo de Petro y Piedad a Santos, argumentando que esto los convierte en cómplices del opresor en un contexto electoral donde el pueblo debe ser protagonista en la búsqueda de una verdadera paz. Se sostiene que el apoyo a Santos no es una solución viable, sino un acto de debilidad que perpetúa la opresión, y se aboga por movilización popular en lugar de estrategias electorales fallidas. La paz, según el autor, debe surgir del poder popular y de cambios sustanciales en el sistema político y social, en vez de ser confiada a líderes superficiales como Santos.