El documento establece las normas sobre las entradas y salidas del centro educativo. Indica que los alumnos que lleguen tarde deben justificarlo y podrían ser denunciados si es recurrente. Los padres deben autorizar por escrito las salidas tempranas de cada día y no se permiten autorizaciones genéricas. Los tribunales han fallado que los centros son responsables durante el horario escolar, salvo que haya una autorización específica. Los mayores de edad deben justificar sus propios incumplimientos.